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Chance Del PRD

Thursday, July 2, 2015

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La naturaleza inconsciente o primera naturaleza del bateador de béisbol, es, como se dice de ordinario, halar la bola hacia su banda. Y, aunque algunos jugadores suelen hacer el swing, adrede o no, hacia la banda contraria, lo normal es que el bateador derecho lo haga hacia la izquierda del terreno, y el zurdo hacia la derecha. Así, cuando alguien conecta hacia el llamado “terreno equivocado”, la defensa del adversario suele sorprenderse y enojarse de modo nada silente con el bateador, o hasta consigo mismo, como si olvidara que el recurso a “lo inesperado” es parte importante del juego. Aunque guardando la debida distancia, en la psicología del político ocurre algo un tanto parecido. La naturaleza inconsciente o primera naturaleza de los políticos opositores, por ejemplo, es hacer o esperar lo que les prometa un engrosamiento de sus fuerzas o una mengua de las del oficialismo. Y, por su parte, la naturaleza de los políticos oficialistas radica en trabajar, promover y pactar lo que, sin incurrir en inmoralidades, tienda a vigorizar las fuerzas del gobierno o a disminuir las de la oposición, todo en orden con la necesidad de cumplir sus variados compromisos programáticos. Estoy convencido de que es en esa tesitura que los líderes, militantes, promotores y comentaristas de la oposición han estado, desde la semana pasada, despotricando contra un acuerdo convenido entre el partido de gobierno y el viejo PRD. Con dicho acuerdo, el gobierno obtuvo los votos de los legisladores de ese partido, otrora opositor, para apoyar en la Asamblea Nacional Revisora la reforma constitucional que, en efecto, permitiera la re-postulación del Presidente vigente en la actualidad. El aludido acuerdo multiplicaría de manera visible el potencial mayoritario del partido de gobierno, aumentaría la popularidad de su candidato y, lo que es tal vez más importante: sacaría al PRD del pantano de la oposición y lo llevaría al poder como socio de amplia presencia en un Gobierno de Unidad Nacional, lo cual, claro está, envuelve elevadísima importancia para los miembros de ese partido. Así las cosas, mi humilde conclusión es que en vez de estar ensayando el Réquiem por la supuesta ruina política que algunos analistas ya le han escrito, el viejo PRD ha encontrado en el pacto de marras una inesperada y muy rica oportunidad para sacudirse del abajismo a que pareció condenado por mucho tiempo, así como una ocasión de luxe para reivindicarse, airoso, como una de las más útiles herramientas de Alta Dirección del pueblo dominicano. Que Dios lo quiera así. Después de expresar las opiniones ya expuestas, debo aclarar, para evitar confusiones, que no soy perredeísta ni peledeísta ni reformista ni perremeísta ni comunista ni anticomunista ni cosa parecida. Solo he sido catorcista, de la línea duartiana de mi inolvidable tocayo y amigo, ido a destiempo.
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